
Despierto con el suave aroma de la matutina brisa, mis ojos hinchados parpadean sin cesar tratando de lubricar mis pupilas secas y dolientes ante tanta luz, un suspiro acompañado de un profundo bostezo anuncia el inicio de un nuevo día.
Una crepitación recorre todo mi cuerpo al estirar mis músculos tras el letargo de esta noche que culmino, giro mi cuello tratando de que este retome su movilidad, nuevamente se hace presente un gran bostezo y concluyo estirando mis brazos.
Deslizándome entre mis sabanas trato de salir de mi lecho, deslizándome en mi habitación tomo una bata de baño y busco en el suelo mis suaves pantuflas ¿Sera hoy el día en que le vea? Suspiro tras expresar mi pensamiento en voz alta.
Bajo los escalones que me conducen a una pequeña estadía, prosigo mi camino hacia un pequeño patio trasero donde anhelo verle hoy ¿Sera hoy el día en que le vea? Nuevamente mi corazón me obliga a expresar en palabras su sentir de zozobra
Tras un rechinido la puerta que me aparta de su estampa se abre ¡No aun no ha venido! Desilusionado mi corazón me obliga exclamar al viento mi incomodidad ¡Sé que algún día tendrá que venir! Y alejándome de la puerta me encamino al lugar donde esperaba encontrarle.
¿Cuándo vendrás Perséfone? mis lágrimas son arrastradas por el resoplo matinal, mi corazón es alentado a esperar un poco más su llegada después de todo la paciencia es una virtud de los Dioses, obligándome a sonreír para mostrar una mejor cara decido continuar con mi diario proceder.
En mi mente se crean incontables interrogativas ¿Cuándo vendrás Perséfone? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué aun no emerge esa rosa que plante? ¿Será que mis cuidados no son suficientes? ¡Quizá estoy presionándola mucho! ¿Por qué te niegas a venir Perséfone? Día tras día contemplo esa vasija vacía en espera de su flor.
Sin tener respuestas que callen mis lacerantes dudas continúo este día, un día más que será agregado a la gradilla de los días infructuosos, suspirando me creo la ilusión de que mañana venga por fin Perséfone, sin tener consuelo más que el de la esperanza prosigo con mi ritual matinal.
Una regadera empapa mi cuerpo despojándolo de la pereza que aun poseía, no pasa desapercibida en mi la idea de quizá así se encuentre la semilla que plante, quizá se deleite con las frescas aguas que deposito sobre ella, pero nuevamente me asalta la duda ¿Por qué no bienes Perséfone?
Una suave toalla retira la humedad de mi cuerpo dejándolo listo para ser cubierto con las ropas que usare ¿Quizá la tierra que posee mi semilla es estéril? Percepción inmediata que es desatada por el tibio recorrer de la tela de una camisa en mi piel. ¿Cuándo vendrás Perséfone? ¡Ven pronto!
Termina con este invierno y has emerger de la tierra la rosa que espero impaciente ¿Por qué dilatas Perséfone? Ya es tiempo de que mandes una señal de confirmación, algo que me aliente y me indique que mis rezos son escuchados.
Veme aquí como tu madre Deméter, sufro tu ausencia e imploro tu regreso, deja a tu señor Hades Dis Pater Orcus, y trae contigo la primavera que añoro ¿Cuándo vendrás Perséfone? ¿Qué no ves que estoy envejeciendo? Mi tiempo está corriendo y cada día que te niegas a venir es un día menos en mi vida.
Te imploro Perséfone, no te pido abandones del todo a tu Esposo Rey del Inframundo, solo hazme una visita que deje de recuerdo la rosa que tanto anhelo, te ruego te apiades de mi sincero corazón, no pretendo tomar tu corona como Reyna del inframundo, ni mucho menos abusar de tus favores.
¿Cuándo vendrás Perséfone?
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